
Es difícil escoger como predilecta una sola historia de entre todas ellas, si de la filmografía de un icono del arte cinematográfico como Clint Eastwood, se trátase. Afortunadamente sí, hablamos del sabio de California (el de hortaleza es el Zapatones), y me aventuro a personalizar en esta
A Perfect World la más redonda, empática y envolventre de todas sus obras. Y es que si semejante animal puede crear obras tan importantes como
Bird o
Million Dolar Baby, algo tiene que tener esta cinta para que como tal la considere.
No es un título particularmente ambicioso (en el resultado de su trascendencia, su intención alberga muchísima), no contiene un reparto de primera fila aunque finalmente si fuese reconocido como brillante; pero desde sus primeros planos desprende sabiduría, despliegue artístico, iconografía clasicista y un trasfondo bello y desalentador; cómplice pero derrotista. La historia es la de dos personajes de circunstancias paralelas en tiempos distintos, cruzadas sencilla y linealmente por un guión compacto y repleto de escenas y guiños a los clásicos referenciales.
Costner interpreta a un preso fugado con un destino escrito desde sus primeras vivencias infantiles, pero hasta el momento encubierto; infancia señalada por el maltrato de su padre y por la falta de identidad, de reflejo en la sociedad.
T.J. Lowther interpreta a Phillip, un niño atrapado por las prohibiciones, basadas en las creencias religiosas de su familia, y marcado por el abandono paterno.
A partir de ahora con las armas si se juega
La historia traza su camino en este cruce de espejismos. En el encuentro de un hombre sin posibilidad de retorno, con el de un niño a punto de perder esa posibilidad. De quien se mira en agua cristalina y se observa de joven; con continuos enlaces y elipsis contextualizados en el medio-oeste americano, costumbrista y tradicional. Asimismo se construye utilizando como elemento y como medio para transmitir la parábola, la road movie. Y le viene como anillo al dedo. Por que las carreteras en un sentido miran hacia delante y es lo que se deciden a buscar sus protagonistas, sin dar marcha atrás, recuperando el tiempo perdido y establecer una reglas del juego, un código interno con el que compartir lo no vivido, suceso que no ha experimentado ninguno de ellos.
El de las gafas de sol protagonizó Tin Cup y El Mensajero del Futuro
Como bien apuntan en cierta publicación seudointelectual ilegible
Un Mundo Perfecto es entre infinidad de muestras y detalles
, la historia de un muchacho detrás de una ventana mirando a través de ella, formulando un deseo en silencio, soñando que de la unión del horizonte y el viento nazca una figura capaz de llevárselo, de sacarlo del sufrimiento y la apatía y de proyectarlo en el mundo y sus promesas (todo ello aplicable a cualquier obra de Eastwood).
Por todo esto y muchísimo más (dejamos a un lado la historia paralela de persecución, del maravilloso personaje de Clint y el no menos acertado de Laura Dern, o las innumerables críticas a determinados símbolos estadounidenses, etc etc etc...), la grandeza de esta obra y en general de la extensísima obra de Clint Eastwood, no radica en el brillo superficial de su puesta en escena ni, todavía menos, en los virtuosismos dictados por la moda de los que rehuye muy a menudo, sino en la fuerza de las verdades y sentimientos que sus poéticas imágenes son capaces de aguardar. Es su mejor garantía para hacer, una tras otra, películas maravillosamente inolvidables.
CorneliusMonk